Iglesias, sindicatos, grupos organizan a inmigrantes
PUBLICADO: 12 de abril de
2006, a las
8:57 am (centro)
ACTUALIZADO: 12 de abril de
2006, a las
9:02 am (centro)
LOS ANGELES, California -- Invocan al dirigente Martin Luther King y al sindicalista hispano César Chávez, pero los cientos de miles de inmigrantes que manifiestan en ciudades de todo el país no siguen a un líder carismático.
En cambio, los guían grupos defensores de los derechos hispanos, sindicatos e iglesias, organizaciones que han ayudado a transformar una serie de campañas aisladas en las grandes ciudades en un movimiento amplio con coordinación estratégica."No hay un líder, y eso es bueno", dijo Nativo López, presidente de la Asociación Política Mexicano-Americana, que organiza marchas en el sur de California. "Es un liderazgo compartido entre personas que a veces ni siquiera conocemos".Después de una reunión organizativa nacional hace apenas dos meses, los sindicatos reparten volantes en hoteles, restaurantes y tiendas, las iglesias católicas predican a los inmigrantes y presionan a los políticos, y dirigentes de comunidades trabajan con locutores de radio para transmitir instrucciones a los manifestantes: vistan de blanco, mantengan la paz y una actitud positiva. Y si los critican por llevar banderas mexicanas, los organizadores hacen correr la voz de llevar banderas estadounidenses.Si se puede atribuir el mérito a alguien, dicen los organizadores, es un hombre que ciertamente no lo buscó: el representante republicano James Sensenbrenner.Este legislador presentó el proyecto que la cámara baja aprobó en diciembre, por el cual se convertiría en delitos graves el hecho de estar ilegalmente en el país o ayudar a los inmigrantes ilegales y se construiría una cerca de 1.130 kilómetros en la frontera entre Estados Unidos y México.El proyecto provocó una ola de furia en las comunidades inmigrantes, y muchos grupos iniciaron protestas en Chicago, Phoenix y Los Angeles. Pero eran movilizaciones locales sin un programa que las orientase.Un puñado de grupos promotores de los derechos cívicos en el sur de California convocó a una reunión nacional el 11 de febrero a la que asistieron unas 500 personas de sindicatos, iglesias y agrupaciones.Al principio, la reunión fue un cruce caótico de propuestas contradictorias."Durante los primeros 30 minutos, fue un caos en el que todo el mundo levantaba la mano y hablaba", dijo Armando Navarro, coordinador de la Alianza Nacional de Derechos Humanos, una organización de activistas hispanos en el sur de California. "Después nos encarrilamos".Los organizadores dejaron de lado diferencias fundamentales para ponerse de acuerdo sobre la realización de una serie de movilizaciones con dos consignas: oposición al proyecto Sensenbrenner y pedir para los 11 millones de inmigrantes ilegales el derecho de vivir en Estados Unidos.
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