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AP

Peligros de cruzar la frontera

PUBLICADO: 20 de junio de 2006, a las 5:27 pm (centro)
ACTUALIZADO: 21 de junio de 2006, a las 4:47 pm (centro)

Aquellos que se adentran ilegalmente a Estados Unidos por la frontera sur enfrentan un sinnúmero de peligros, inclusive la muerte. Pero aún así siguen arriesgando la vida.

Veredas como una a 30 millas de distancia al norte de Nogales, Arizona y a una milla al oriente de este retén de inmigración, son usadas por los indocumentados.

En lugares como ese que ofrecen un poco de protección debido a los arbustos, encontramos desechos como una cajetilla de cigarros Delicados hechos en México, agua embotellada en Nogales, Sonora y pantalones de niño Banda Boys, también hechos en México.

Cerca del retén en la interestatal 19, aparecieron unos mexicanos cansados y sedientos; pero según ellos, con suficiente energía para llegar a Tucson, Arizona. Admitieron quebrantar la ley.

“Su país es Estados Unidos, su deber es proteger su frontera. Nosotros somos los que violamos las reglas de ellos”, sostiene un inmigrante.

Otros pasan de noche escondidos entre los vagones de trenes de carga de "Union Pacific".

Muchos como ellos logran evadir la vigilancia de la Patrulla Fronteriza a lo largo de aproximadamente 350-millas de distancia entre Sonora y Arizona. Pasan por tramos donde la frontera es delineada con un alambre de púas.

Logran burlar también cámaras de televisión montadas, junto con sensores de movimiento, en torretas.

Burlan la desolación del desierto... Pero en muchas ocasiones la muerte se burla de ellos.

Una inmigrante quien ha ingresado ilegalmente cuatro veces con la ayuda de coyotes dICE ha visto a gente desplomarse frente a ella. En el 2001 cruzó por el desierto.

Angélica, indocumentada dICE: “eran 14 personas. El guía los abandonó. Y el coyote que venía con nosotros no los quiso traer con nosotros. Entonces los dejamos atrás. Al cruzarnos donde estábamos escondiéndonos de las avionetas ellos fueron cayendo murieron los 14".

El caso fue conocido como los 14 de Yuma, sus cuerpos fueron expatriados a México. Venían principalmente de Veracruz y Guerrero. El coyote quien los guiaba se perdió, causándoles la muerte.

Según un agente de inmigración y aduanas, ICE, basado en Phoenix, Arizona aquellos que no mueren pueden sufrir horrendos atropellos.

Armando García, agente de ICE dice: “tuvimos información de que habían tenido secuestrado a un grupo de ilegales, indocumentados, específicamente a unas mujeres, los coyotes hablaron a los patrocinadores de las mujeres no me acuerdo si eran familias o amigos. Por teléfono los coyotes les decían estamos violando ahorita a las muchachas y escuchaban ellos por teléfono que las estaban violando, si no nos mandan esta cantidad de dinero las vamos a seguir violando o matar”.

Muchos más son arrestados y procesados en centros como uno ubicado en Nogales, de este lado de la frontera.

José Luis Hernández, un mexicano del estado de Puebla en proceso de deportación quería ir a nueva York, dice: “salimos de Nogales, dando la vuelta y tres millas aquí al lado. O sea nunca llegó el "raitero" que nos iba a levantar. Se supone que tiene amigos pero nunca llegó".

Sus amigos no lo recogieron. Muchos otros dicen que ahora ya es más difícil cruzar debido al refuerzo de la vigilancia y dicen que los coyotes ahora también cobran más.

Pero un enganchador de coyotes dijo que pasar a Estados Unidos no es problema alguno: “200 es lo que cobramos. Va por la puerta. No va a caminar. Nada. No va a arriesgar nada”.

Junto a su compañero, dijo que puede conseguir documentos y que solo hay que caminar una cuadra.

“Va a cruzar en Nogales, Arizona. La misma gente de nosotros lo va a recoger. Ahí le van a dar explicaciones sobre como la hora de entrar, ellos le van a decir como donde lo van a recoger y como”.

Funcionarios de inmigración dicen que disminuir el cruce ilegal de indocumentados es una tarea difícil pero no imposible.

Roberto G. Medina, agente de ICE explica: “básicamente prevenir este fenómeno requiere aplicar las leyes e inmigración y sanciones en contra de empleadores que contraten indocumentados y educarlos para que contraten solamente a individuos que tengan el derecho legal de trabajar en Estados Unidos”.

Y para los coyotes en el lado mexicano, tampoco hay imposibles: “ya pa' que estamos hora? Miércoles? Ya pa' el viernes mas tardar ya está en Chicago".

Una inmigrante mexicana fue recientemente detenida en una autopista de Chicago, Illinois por agentes de inmigración y aduanas. Viajaba con su hijo y una veintena más de indocumentados.

Horas después de su arresto fue puesta en libertad condicional, debido a que tenía que cuidar de su niño: “nos dijeron que no'mas se caminaba supuestamente ocho horas, resultó que caminamos seis noches y siete días".

Llevaba más de 24 horas viajando desde Phoenix, Arizona en una camioneta pick up. Debido al sobrecuro del vehículo, las autoridades sospecharon y los detuvieron. Detenciones similares, según ICE ahora, ocurren con más frecuencia en todas partes de la nación.

Hace unas semanas el presidente George W. Bush admitió que el gobierno no tiene un buen control de su frontera sur y añadió que hasta seis mil elementos de la guardia nacional serian despachados a la frontera para ayudar a la Patrulla Fronteriza.

Los soldados ya han llegado y ahora asisten con diversas tareas a lo largo de la línea divisoria internacional, especialmente en la zona de Arizona y Sonora, México.

México y Estados Unidos comparten una frontera de aproximadamente dos mil millas de largo.

Aquellos que intentan cruzar a Estados Unidos de manera ilegal, usualmente lo hacen en secciones demarcadas con alambres de púas y con la ayuda de coyotes.

Otros más se adentran a suelo estadounidense en zonas con mayor población como la de Nogales, Sonora y Nogales, Arizona.

Además de lidiar con un muro metálico de aproximadamente 15 pies de altura, los inmigrantes indocumentados tienen que atravesar el desierto su desolación, sus peligros, violaciones, asaltos por parte de coyotes y además de todo eso, lidiar con los bajadores.

Los bajadores son grupos de coyotes armados que se forman y trabajan hacia el norte de la frontera. Normalmente tienen diferentes tipos de tácticas, por ejemplo una de las tácticas que usan es estar cuidando la autopista.

Llegando a Phoenix, si ven un mueble con gente hispana muchas veces llegan, matan al chofer y se roban la carga.

El grado de la violencia se ve en los hoyos dejados por las ráfagas de disparos.

El supervisor de grupo del buró de inmigración y aduanas en Phoenix, Arizona dice que estos sujetos son un fenómeno relativamente nuevo.

"Es un nuevo modus operandi que se creó hace cuatro, cinco años. Es una táctica se usó por bastante tiempo en el narcotráfico".

Según las autoridades de inmigración, bajadores como estos sujetos que posaron mostrando sus rifles AK-47 y pistolas semiautomáticas, no se tocan el corazón. Acaban con la vida de otros criminales o coyotes como si se tratara de una guerra en el desierto.

En fotografías proporcionadas por ICE, las víctimas fueron esposadas y ultimadas a tiros.

“Otras tácticas que usan, cuidan los hoteles que normalmente se usan para albergue de indocumentados. Otra láctica que usan, es mandan a alguien de su gente con el grupo de ilegales y ya estando en Phoenix les habla el pollo, que es trabajador de ellos y les dice donde están y van y se roban el grupo y cobran el dinero".

Otra agente de la Patrulla Fronteriza dice que donde sea que se encuentren los familiares de los indocumentados, los bajadores llaman y cobran, digamos tres mil dólares, y si no consiguen el dinero y amenazan con atentar contra la vida de los inmigrantes”.

Los cuerpos de inmigrantes y coyotes son encontrados, por agentes de ICE, amordazados y con los ojos vendados.

Este tipo de actividad criminal se ha palpado recientemente en las autopistas de Arizona como la interestatal 10. Pero a veces las victimas no son coyotes. Tampoco son indocumentados.

“Esto es un problema en Phoenix, en toda Arizona porque lo que ha pasado es que los bajadores han identificado un carro que no son indocumentados si no familias que viajan, hispanos que viajan a Disneylandia, a California, lo que sea de vacaciones y han tratado de sacarlos de las carreteras”.





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